Prácticamente desde que las consolas aterrizaron en nuestras vidas (más concretamente la segunda generación, la de los 16 bits), los aficionados al deporte rey y a los videojuegos llevamos reeditando anualmente este enfrentamiento entre los dos grandes del género (FIFA e ISS/PES), y como suele ocurrir en el propio deporte, la victoria, siempre amiga de cambiar de amante, ha ido alternando entre uno y otro competidor de manera cíclica.

Sin embargo, era una época, la de mediados de los 90, en la que, aunque pueda sorprender a los lectores más jóvenes, FIFA e International Superstar Soccer (ISS) (el origen del ahora Pro Evolution Soccer (PES)) no eran los únicos gallos del corral, sino más bien al contrario, eran los noveles que debutaban mientras la gloria se la llevaban otros como Kick Off (Anco), Sensible Soccer (Sensible Software) o Super Sidekicks (SNK).

SNES - ISS

En estos años, los videojuegos de fútbol únicamente buscaban ofrecer un ritmo frenético y pura diversión al jugador, pues su objetivo era, generalmente, entretener a quienes jugábamos de pie delante de una máquina recreativa, no tenernos horas planteando tácticas sesudas que te permitiesen derrotar a tu rival, y ésa fue la idea que se trasladó desde las salas de arcades a las consolas de sobremesa de aquel entonces.

No obstante, a la batalla que repasamos cabe sumar un aliciente más, el toque picante que le daba la que quizás sea la mayor rivalidad que jamás ha existido en este mundillo: el duelo de titanes entre Nintendo y Sega. Y es que mientras Sega llevaba el juego de EA a su Mega Drive (Sega Genesis si nos lees desde el continente americano), Nintendo hacía lo propio para su SNES con ISS, heredero de aquel Konami Soccer de MSX. Así pues, querido lector, puedes observar que esta guerra por lograr la hegemonía del género presentaba desde sus orígenes todos los ingredientes necesarios para convertirse en legendaria.

Primer Round: FIFA se alza con el trono

Como decimos, FIFA e ISS no eran, ni de lejos, los principales aspirantes al trono del fútbol interactivo cuando aparecieron en escena, pero pronto FIFA aportaría unos cambios al mundillo que le harían llevarse el gato al agua, empezando por su particular perspectiva isométrica diagonal y acabando por un apartado sonoro que hacía enloquecer a los chavales de la época cuando escuchaban -escuhábamos- los cánticos de los estadios (“¡Viva el Cordobés!” decía uno de ellos, eso motivaba a cualquiera) y, sobre todo, la llegada de los comentaristas a los partidos de fútbol en videojuego.

FIFA International Soccer, o FIFA 94

La peculiar perspectiva isométrica diagonal de FIFA International Soccer

Si a todo eso le sumamos que fue la primera saga en salirse de las clásicas selecciones nacionales y añadir las Ligas y los Clubes al género (FIFA 95) y la primera en usar los nombres oficiales de los jugadores (FIFA 96), podéis haceros una idea de por qué FIFA fue escalando posiciones rápidamente entre los jugadores para alzarse definitivamente con el trono con la excelsa entrega de FIFA 98: Road to World Cup, entrega en la que, por primera vez, podías ponerte en la piel de un Seleccionador y elegir a quién llevarte al Mundial de 1998 de entre todos los jugadores de tu país. Sin embargo, y como ya hemos advertido al principio del texto, la victoria no se encuentra cómoda siendo fiel y la saga empezaba a adolecer de cierta “fatiga arcade” que pronto llevaría a los fans a buscar nuevos placeres.

Segundo Round, la reinvención de ISS: Con ustedes, Pro Evolution Soccer

Y con FIFA en el trono, en una cómoda posición, pues no sólo había doblegado a ISS sino que el resto de rivales se fueron perdiendo por el camino, incapaces de plantear batalla en tan magna guerra, ocurrió algo que quizá a alguno le sonará a tiempos más recientes: EA Sports se durmió en los laureles y Konami estuvo atenta para aprovecharlo.

Estamos ya a finales del siglo XX, las herramientas de trabajo ahora son otras, la generación de los 128 bits, y Playstation 2 iba a ser la elegida para servir de terreno en el que tendría lugar la enésima iteración del duelo, la que supondría la derrota inapelable de FIFA como paradigma del género.

La saga ISS ya había empezado a adoptar el camino del realismo en el juego como elemento diferencial respecto de la saga FIFA (algo a lo que ayudó la llegada del 3D al género), y esto quedó plasmado en el llamado ISS: Pro Evolution que la casa japonesa lanzaría para Playstation en 1999, mejorando los mimbres del más que notable ISS 64 (Nintendo 64) e introduciendo por primera vez los Clubes en la saga y un nuevo modo de juego: la ahora conocidísima Liga Master.

Así pues, por los mentideros del mundillo se empezaban a oír, cada vez con más fuerza, las voces que apoyaban una sucesión en el trono, colocando a la saga nipona por delante de la de los canadienses. Y fue entonces cuando él apareció, cuando Pro Evolution Soccer llegó a nuestras vidas para sacarnos de los correcalles de EA y unir nuestras horas de entretenimiento a los Castolo, Minanda y compañía.

PES, el Matarreyes

Y entonces aparecieron ellos: el aspirante y el que acabó siendo el Rey.

Llegaba así un juego que apostaba por un aspecto jugable centrado básicamente en la simulación, alcanzando unas cotas de excelencia que ni siquiera el hecho de estar ante un juego sin licencias evitó que el éxito cambiara de bando. Las mecánicas de juego de PES, aportando partidos más elaborados, más fieles a lo que podíamos ver en la realidad, atraían además a gran parte de los jugadores que ya rozábamos o superábamos la mayoría de edad y que ya no buscábamos el frenetismo arcade que nos entretenía de niños, sino algo más profundo que nos permitiera desarrollar nuestros deseos ocultos de ser el entrenador de nuestro equipo favorito, teniendo que gestionar aspectos como el estado físico de nuestros jugadores (las famosas flechas de colores que podían convertir a Adriano en un arma de destrucción masiva)

Se produjo así el primer gran trasvase de jugadores entre franquicias, pues buena parte de los fans (entre los que me encontraba) dieron la espalda a una saga, la de FIFA, que tantas horas de diversión les había dado pero que ya nada nuevo les ofrecía y alzaron al trono del fútbol de 128 bits a un PES que, aún hoy, muchos creen que con su sexta entrega alcanzó el clímax del género, pendiente todavía de ser superado.

Tercer Round: EA reacciona y Konami se queda sin respuesta

FIFA 08, un nuevo cambio de paradigma

Empieza el asalto al trono perdido

Y llegamos a la generación de Playstation 3/Xbox 360, donde EA Sports decide reaccionar y lo hará copiando descaradamente la fórmula que le arrebató el trono en favor de su rival: la simulación.

Con la entrega de 2007 (FIFA 08), la compañía de Vancouver empezó un camino de regeneración plena de la saga que le llevaría a convertir FIFA en un “calco” de PES, afinando la fórmula que le diera aquello que hizo grande a su rival, la cual, al verse privada de lo que le otorgó la fama, se vio sin respuesta para poder competir con una saga como FIFA que ahora aunaba su factor diferencial (las licencias) y el de la competencia (la simulación).

Todo ello, unido a la inoperancia de Konami para hacer evolucionar con éxito la fórmula que tanta gloria le había dado, hizo que durante la pasada generación de consolas se produjera el segundo trasvase de jugadores entre franquicias y muchos de los fans de PES volviesen al redil fifero al hallar en él un producto que no sólo aportaba lo mismo que PES, sino que lo mejoraba mediante elementos como, por ejemplo, el amplio abanico de skills que podían hacerse con un simple movimiento de stick frente a las clásicas bicicletas (cortas y largas) o ruletas que aportaba un limitado PES.

 

 

Cuarto Round: Kojima al rescate… ¿demasiado tarde?

Y llegamos a la última etapa, la actual. Doña victoria camina ahora de la mano de su primer acompañante mientras, burlona, mira de reojo a su querido PES, que yace en el suelo, dolorido, derrotado… PES pasa al ostracismo, los focos de la saga canadiense ocultan al mundo sus esfuerzos para intentar volver al combate y se teme por que esta guerra se cobre su última y definitiva víctima, dejando a FIFA como la triunfadora final y sin ningún tipo de oposición.

Sin embargo, en la agonía, el moribundo PES encuentra una tabla salvadora a la que agarrarse para mantenerse a flote, una tabla que le lanzaría el mismísimo Snake y que llevaba por nombre Fox Engine. Así es, el motor gráfico que Kojima empezó a desarrollar tras el lanzamiento de Metal Gear Solid IV pasaría a ser la clave para restañar las heridas de la maltrecha saga futbolera del gigante nipón e intentar derrocar, de nuevo, al monarca americano, siendo PES 2014 la primera entrega en utilizarlo.

Hideo Kojima seal of approval

“No soy un héroe, sólo un viejo al que le encargan el trabajo sucio.”

Aun así, el camino no iba a ser nada fácil, pues perdida en un proceso similar al que EA empleó contra ella, Konami estaba más preocupada en copiar a FIFA que en buscar su propio sello y esa técnica no funciona cuando el rival tiene la fórmula depurada al extremo, posee un arma que jamás cederá, las licencias, y se saca otra de la manga que, a la postre, resulta demoledora, pues hacía su aparición en escena la fábrica de hacer dinero de EA, el modo online por excelencia de los juegos deportivos que todos han acabado copiando: FIFA Ultimate Team.

Quinto Round: ¿Y ahora qué?

Ya avisábamos al lector al inicio de este artículo de que algo le iba a sonar a actual y es el momento de recordarlo: EA, de nuevo sentada cómodamente en su trono, degustando ociosa las mieles del éxito mientras cree sepultada a su rival, va a caer en un proceso de autocomplacencia y parsimonia que puede costarle, otra vez, la pérdida de la corona.

Y es que son ya varias las entregas en las que FIFA apenas ha cambiado pequeños detalles en su jugabilidad y si bien ha dejado intactas las virtudes, ha ocurrido lo mismo con los defectos que los fans llevan varias entregas señalando y ante los que EA ha hecho oídos sordos, llegando incluso a cometer el sacrilegio imperdonable para su fandom de estropear el modo sacrosanto de la franquicia en la actualidad, el FUT, que en su versión de 2018 se granjeó el enfado de gran parte de su comunidad. Todo esto ha hecho que muchos de los fieles actuales, que antes lo eran de PES, ahora tornen de nuevo sus ojos hacia su antiguo amor suplicando su perdón y volviendo a sus brazos buscando una reconciliación salvadora para ambas partes.

FIFA 19 y PES 2019, lo que sabemos por sus demos

A la fecha de publicación de este artículo, la versión final de PES 2019 ya está en el mercado, pero no la de FIFA 19, con lo que vamos a centrarnos únicamente en valorar los aspectos que apreciamos en ambas demos y no en el estudio de los modos de juego a los que no hemos podido tener acceso aún el común de los mortales.

PES 2019

Observamos en PES 2019 una clara evolución que lleva siguiéndose desde hace 3 entregas, un intento por abandonar la persecución de la senda recorrida por FIFA y buscar crear su propio camino que le lleve a reencontrarse consigo misma.

Desde el punto de vista jugable, PES nos ofrece un ritmo de juego más pausado, similar a aquél que la aupó al éxito en tiempos de PS2, sin embargo sigue padeciendo de problemas como las físicas del balón, al que no acaban de coger el punto los nipones: esta vez han conseguido que el peso del balón esté bien, ya no parece un balón medicinal o una pelota de playa como en anteriores entregas, pero sin embargo el esférico resbala por el césped en los pases rasos en profundidad.

En el aspecto gráfico, seguimos observando cómo no acaban de explotar el Fox Engine a pleno rendimiento, pues las expresiones faciales y, sobre todo, la textura de las equipaciones (acartonadas) son mejorables, por no hablar del césped, que sigue pareciendo asfalto coloreado de verde.

Sí ha habido, sin embargo, una importante mejora en el motor de colisiones y en las animaciones de los jugadores, que ya no parecen tan robóticos como en anteriores entregas y responden de forma automática a las órdenes que les indicamos desde el mando. No obstante, una de las patas de las que lleva cojeando la saga desde hace años sigue sin ser entablillada: la IA de los porteros en centros laterales sigue siendo defectuosa.

Y por último, a nivel táctico, la variedad que ofrece la saga es inmensa, pudiendo configurar incontables aspectos del juego de nuestro equipo a nuestro antojo, pero, al menos en la demo, esas modificaciones son más decorativas que efectivas.

FIFA 19

FIFA, por su parte, presenta pequeños cambios en los mecanismos de control del esférico, facilitando las recepciones orientadas y el movimiento del jugador con el balón controlado para sortear a los rivales sin necesidad de skills. También aporta la novedad llamada Timed Finishing, una suerte de medidor similar al de la recarga activa que presentaba la saga Gears of War y que permite al jugador elaborar disparos más precisos si toca el botón de disparo una segunda vez en el momento adecuado tras cargar la barra de potencia.

A nivel gráfico, EA sigue avanzando en intentar afinar el motor Frostbite que acompaña ahora a todas sus franquicias y el resultado es espectacular, aunque se ve mermado por el problema de una iluminación defectuosa (dejando en algunos estadios las esquinas y las bandas en penumbra) que no tiene el brillo que un estadio deportivo ha de presentar en los partidos nocturnos. Problema que, por otra parte, lleva arrastrando desde hace años.

Igual que el problema de una jugabilidad demasiado rápida que EA no consigue ralentizar. Esta suerte de correcalles puede evitarse en los modos offline sencillamente con el estilo de juego del jugador y con algo tan importante como es la modificación de los sliders para dotar al juego del mayor realismo posible (algo que debería hacer EA, no la comunidad), sin embargo, es imparable en el FUT, donde los jugadores no dudan en aprovecharse del sistema y convertir cada partido en una convención de velocistas a los que enviar balones en largo para plantarse en dos toques en el área rival.

Finalmente, e intentando copiar nuevamente a su rival en aquello que hace bien, FIFA presenta este año una novedad a modo de configuración táctica de los equipos, permitiéndonos preparar por anticipado 4 esquemas de juego para alternarlos en función del resultado del partido, pero no es nada trascendental, simplemente un mecanismo para agilizar trámites que antes tenías que hacer pausando el juego.

Conclusiones

A pesar de lo dicho, ninguna de las dos sagas presenta las novedades suficientes que justifiquen la compra de la nueva entrega, a menos que se sea un fanático de los juegos de fútbol que llene sus horas de ocio videolúdico prácticamente de forma exclusiva con ellos. En este caso, aquéllos que seáis fans de una u otra saga, no tenéis motivos para cambiarla por la competencia, pues ambas siguen ofreciendo lo mismo que el año pasado os llevó a inclinaros por una o por otra.

Sin embargo, si no tenéis la imperiosa necesidad de haceros con un juego de fútbol que llene vuestras horas muertas entre juego pendiente y juego pendiente, servidor humildemente os recomienda que les deis una temporada de descanso si no dos, hasta que llegue la nueva generación, probablemente allá por 2020.

Y, qué demonios, ¿os hacen unas canastas?

@PortgasMadara

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