Hace apenas veinticuatro horas del anuncio de Nintendo Switch y desde luego la noticia no ha dejado helado a nadie aquí, en nuestra avanzadilla en Svalbard, como se puede corroborar en la opinión de ayer de nuestros compañeros Donna Morgan y Miguel Ginoriz . A ello ayuda también la meteorología por la que estamos pasando, unos agradables seis grados con una leve brisita fresca, todo un lujo en estas tierras norteñas. De primeras, da la sensación de que Nintendo lo ha vuelto a hacer, con una propuesta novedosa aunque no por ello menos esperada, tras meses y meses de rumores sobre un posible modelo híbrido que al final se ha visto confirmado.

La consola destaca sobre todo por su concepto tan especial, acompañada por un diseño tan sobrio y funcional como atractivo en el que sobresalen sus Joy-Con, los dos pequeños controladores extraíbles que juntos sirven para jugar de la manera habitual, ya sea unidos a la pantalla como consola portátil o en un soporte al hacerlo como sobremesa, y separados se pueden utilizar para jugar con un amigo en cualquier lugar. Ideal para montar la partida sea donde sea. Quizás la inspiración venga de uno de los primeros sistemas de Nintendo, la Color TV-Game 15 de finales de los setenta con sus mandos extraíbles de la base. Una puesta al día del propio concepto de forma a priori brillante. A la hora de disfrutar en la tranquilidad de tu hogar (o de tu búnker, según convenga), un pequeño add-on sostendrá el sistema portátil y servirá de enlace con el televisor.

Lo que desconocemos es si este soporte dotará a la vez de algo de potencia extra a la consola o toda saldrá del propio Tablet. Es difícil aventurarse mucho a falta de datos técnicos concretos, más allá de que contará con una pantalla de alta definición (¿720p?) y un chip Tegra de Nvidia, especializado para dispositivos móviles, en su interior. Es indudable el avance de smartphones y tablets en los últimos años a la hora de mostrar músculo técnico pero, aun así, continúan estando algo lejos de lo que se puede disfrutar, sin ir más lejos, en la actual generación de consolas liderada por Playstation 4 y Xbox One.

Y más sabiendo que Nintendo no suele caracterizarse por utilizar una tecnología especialmente costosa que luego derive en un precio prohibitivo para su consumidor medio, por lo que irse más allá de los 300 euros podría resultar una maniobra arriesgada. Todo ello me lleva a pensar, y quizá me equivoque, en un rendimiento intermedio entre lo que podemos ver en Wii U y lo que ofrece la actual consola de Microsoft (más cerca de la primera que de la segunda…) por lo que juegos como el esperadísimo The Legend of Zelda: Breath of the Wild podrían no tener una diferencia sensible entre una y otra versión, al igual que sucedió en 2006 con el lanzamiento Twilight Princess en Game Cube y la primera Wii. Una repetición en toda regla de la misma jugada y quizás la principal razón del retraso continuado de este juego. Sabiendo como acabó aquello en cuestión de unidades a la venta para Game Cube, más nos valdría reservar desde ya nuestra versión en Wii U para que llegue puntual al Ártico.

Por otro lado, sabíamos que Nintendo Switch sería el fin de Wii U pero, ¿también lo será de Nintendo 3DS? A pesar del concepto portátil, creo que la gran N intentará mantener diferenciados los dos mercados, sabiendo del buen funcionamiento económico que da aún sus 3DS y 2DS, sobre todo entre los más pequeños de la casa. Además, el primer video promocional parece apuntar más al sector juvenil/adulto que al infantil. Una duda que sí parece despejarse es su nula compatibilidad con el catálogo actual de Wii U y 3DS, al menos en formato físico, lo que sería el adiós a una de las señas características en la última década de las consolas de la marca, la retrocompatibilidad con al menos la generación anterior. Está claro por tanto el adiós momentáneo a los discos ópticos de Nintendo.

En cambio, sí parece que títulos como Mario Kart 8 o Splatoon llegarán de alguna forma a Switch y entre los videojuegos nuevos estará un Super Mario en 3D, quizás la gran notica a nivel de software. Esa y el apoyo inicial que recibirá por parte de una multitud de empresas del sector, algunas tan poco habituales en consolas Nintendo como Bethesda, que mostró en el tráiler una nueva versión de The Elder Scrolls V: Skyrim, o From Software. Llamadme iluso pero yo sigo soñando con un posible crossover como Hyrule Souls, a pesar de que Hidetaka Miyazaki haya anunciado recientemente el fin de esta grandiosa saga.

Muchas dudas nos siguen abordando pero las consolas de la compañía nipona siempre han sido sinónimo de un nutrido catálogo de exclusivos, desbordantes de la originalidad y magia de sus creadores insignia. Uniéndolo a un apoyo continuado en el tiempo de las Third Party y un precio adecuado, pocas dudas hay de que Nintendo sabrá recuperar a muchos de los consumidores que ganó a millones con la primera Wii y perdió luego con Wii U. Con la llegada del fin de la larga noche polar y el comienzo del deshielo tendremos Nintendo Switch entre nosotros.

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