Hace un par de días que al Ártico nos llegó la nueva genialidad de Nintendo. Tuvimos que ir corriendo a recoger el paquete, pues con la humedad que sufrimos por el deshielo, teníamos miedo de que el cartón de Nintendo Labo sufriera desperfectos. Todos tranquilos, todo está perfecto.

Y no solo está perfecto sino que nos hemos traído de visita a un miembro que está por aquí de forma temporal: el niño muchachoHa venido, principalmente, a ayudar a Nareox y a sus manazas a ser capaz de montar todo aquello que Nintendo Labo nos propone, y que ya debatimos anteriormente por aquí.

Como ya decíamos en nuestro debate, algo que no se le puede negar a Nintendo es su originalidad. Originalidad por implementar de esta forma los clásicos juguetes de cartón con las funcionalidades de Nintendo Switch.

El niño muchacho y sus diabluras con Nintendo Labo

Pues lo que decíamos, originalidad es la palabra que define a Nintendo Labo. La propuesta de unir lo viejo y lo nuevo en una sola plataforma hace que, per se, se convierta en un objeto atractivo; quizá no para todos pero si para los más pequeños de la casa.

Pero es que además, para tan especial unboxing, requeríamos de un experto en este tipo de juegos. Así que llamamos al peque del grupo para que, acompañado de nosotros, pusiéramos a prueba el nuevo juego de Nintendo y nos diera sus opiniones como experto en la materia. Veamos cual fue el resultado:

Ni que decir tiene que lo mejor de esto es el gran rato pasado por el niño muchacho y Nareox; algo que podemos hacer extensivo a todos aquellos niños-muchachos y nareoxes del mundo. A fin de cuenta eso es lo que nos queda de todo esto, los momentos vividos y por vivir.

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