En los diferentes God of War que hemos tenido la ocasión de jugar (y que hemos estado recordando en artículos anteriores) hemos visto como Kratos pasó de ser un arma de guerra implacable a seguir una irrefrenable ansia de venganza y redención. Sin embargo, hay huecos vacíos en nuestra historia. Sabemos, por un lado, que el espartano, ciego de furia homicida, perpetró un vil asesinato; su familia pagó las consecuencias de sus reprobables actos. Posteriormente vimos, tras su alzamiento como Dios y caída desde el Olimpo como consumó su venganza; venganza hacia unos dioses ladinos y traicioneros.

Sin embargo, hete aquí que hay una época en la vida de Kratos sin cubrir. La etapa entre que se convirtió en el más fiel seguidor de Ares y, además, su instrumento de guerra entre los hombres hasta que decidió cumplir su cometido; vengar algo que él propició sin ser él. God of War: Chains of Olympus (PSP, 2008) nos sitúa una década después de convertirse en el instrumento de Ares y nos narra la historia de un cambio. De un cambio de forma de ver las cosas. Como siempre, God of War no es un hack’n’slash cualquiera; hay un trasfondo y un mensaje detrás que vamos a tratar de desgranar en estas líneas.

God of War: Chains of Olympus - Kratos

God of War: Chains of Olympus, la historia de un cambio

Como decíamos, la historia nos sitúa una década después del famoso pacto entre Ares y Kratos cuando éste último estaba apunto de morir a manos de sus enemigos. Este concepto de vender tu alma al diablo, ampliamente explotado en la literatura, fue llevado a cabo con maestría al siglo XXI por Santa Mónica Studios. En este juego para la primera portátil de Sony, el estudio elegido fue Ready at Dawn, cuyo leitmotiv para la temática del juego fue el cambio; algo difícil de narrar por otro lado, pero que el estudio californiano fue capaz de transmitir con maestría.

Al inicio del título, Kratos se nos muestra como lo que es; un guerrero implacable, de firme voluntad y recio acero dispuesto a cumplir la voluntad de los dioses. Desde el Ática griega, donde lucha contra dioses, quimeras y soldados persas, el espartano comienza a plantearse dudas sobre su cometido. Ya no siente ser un instrumento para cumplir la voluntad del Olimpo; antes bien, empieza a considerar el hecho de ser el que les hace el trabajo sucio, mientras los dioses viven una vida despreocupada, regada de néctar y ambrosía.

Esta herida va haciéndose más profunda a lo largo del juego, hasta que por fin empieza a sangrar profusamente cuando Kratos sueña con Calíope, su difunta hija (muerta, como recordamos, a sus propias manos). Chains of Olympus es, ante todo, la historia de un cambio; de ese clic en nuestro cerebro cuando rememoramos un hecho traumático y nos damos cuenta de la naturaleza de nuestros actos.

Aprovechando que otro de los encargos Olímpicos nos conmina a adentrarnos en el Hades, el guerrero aprovecha dicho viaje para encontrar a su hija y, con ella, quizás, cura para su aflicción.

El Hades, el eterno retorno, el panta rei

En la mitología griega clásica, Hades, dios del inframundo, reina sobre las llanuras del Tártaro con mano de hierro. Kratos, para cumplir la voluntad de los dioses, debe adentrarse en él; aprovechando ésto, el héroe inicia la búsqueda de su hija fallecida, Calíope. Cuanto más se adentraba en el reino de Hades, más cercano a su hija estaba; sin embargo, como dijimos al principio del artículo los dioses del Olimpo son, ante todo, ladinos, además de egoístas. Una vez que Kratos consigue llegar a su hija Calíope, es Perséfone quien se hace presente para mostrarle a Kratos que, por más que quiera, siempre será un instrumento de los dioses.

Es en este punto cuando comienza a cambiar la mentalidad de Kratos; como abandona su idea de sumisión y redención a unos dioses egoístas para clamar venganza. Venganza ante unos dioses que le han quitado todo; que le han arrebatado todo lo que amaba. Absolutamente todo. Y que, por puro egoísmo, le arrebataron un solo instante de felicidad dentro de una década de miseria. Y, lo que es peor, que lo hicieron por aburrimiento. Es aquí cuando el guerrero espartano comienza a fraguar su venganza.

Venganza que veremos plasmada en la tetralogía canónica.

Chains of Olympus desde un punto de vista técnico

Abandonando por un momento la historia del juego, nos centramos en el aspecto puramente técnico. Aunque el juego tiene una década y Ready at Dawn lo desarrolló para una portátil, con las limitaciones técnicas que esto supone, esto no trasluce nada negativo al juego. Al contrario, luce fantásticamente bien; incluso jugándolo en una pantalla grande en el recopilatorio God of War Collection II (PS3, 2011).

Kratos luchando contra el jinete

El juego, los personajes y el entorno (prerrenderizado, una marca de la casa) se integran a la perfección; no se aprecian fallos técnicos ni de baile de FPS en ningún momento de la aventura. A lo largo de sus, aproximadamente, ocho horas de duración, técnicamente es tan bello como podría esperarse.

El sistema de combate no cambia con respecto a lo visto en los juegos canónicos; sigue siendo un hack’n’slash con batallas que, en ocasiones, pueden llegar a ser masivas. Aderezando a este sistema de combate, para enemigos mayores nos encontramos con los no menos clásicos QTE, que nos ayudarán a acabar de una forma sangrienta y espectacular; además de recibir una ración extra de almas (la moneda de la saga).

Sin embargo, aunque todos estos aspectos son, sencillamente, espectaculares, hay uno que sobresale por encima de los demás: la banda sonora. No es que se haga pesada, ni mucho menos, es que no sería exagerado afirmar que el juego sería una cuarta parte inferior si no tuviera esta banda sonora. Es absolutamente épica, espectacular, acompaña perfectamente a cada momento del juego; y ya sea en partes intensas o en partes de descanso, se integra a la perfección con todo lo que hacemos. No es osadía afirmar que es una banda sonora absolutamente necesaria.

El inicio del fin

Volviendo a la historia, y sirviendo como conclusión a éste artículo, hemos de decir que Chains of Olympus supuso un cambio en la temática de los juegos. Lanzado entre God of War II y God of War III, nos da una perspectiva histórica de la evolución de la psique de Kratos. Conocíamos al guerrero constantemente enfadado; constantemente en busca de venganza contra unos dioses por los que fue traicionado. Chains of Olympus nos habla de esa traición; de como esas cadenas que le ataban al Olimpo saltaron por los aires.

Kratos encadenado Chains of Olympus

De como la fe en unos dioses que vivían para su regocijo y disfrute le arrebató una década de vida y a las personas que más amaba. Y de como Kratos, en su búsqueda de perdón y venganza, encontró el camino que, finalmente, le llevarían a ser lo que posteriormente fue. El inicio del fin. El tsunami que arrasaría las costas helénicas. El one-man-army. El Ragnarok.

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